Sección 6
Conclusión
Si bien es un grave error permitir lo que Dios prohíbe, también es erróneo prohibir lo que Dios permite. Insistir en que (a) iniciar un divorcio nunca es legítimo, o que (b) el nuevo matrimonio tras el divorcio nunca es legítimo, o que (c) un hombre divorciado/casado de nuevo queda automáticamente descalificado para ser anciano es prohibir lo que Dios en ocasiones permite.